Esposos Virtuosos. Este es el séptimo post de una serie de 10. En esta serie se presenta la vida de 10 esposos con historias marcadas por un camino especial de santidad. Estas historias son presentadas en el libro Esposos y santos: Diez caminos de santidad conyugal, escrito por Ludmila y Stanislaw Grygiel. El material que se presenta consta de breves extractos del libro. Es solo una “probadita”, los invitamos a todos a seguir conociendo más de cerca a estas testigos del amor verdadero. El objetivo para compartirlo es inspirar a las parejas de novios y de esposos a seguir creciendo en virtudes y en su vida en común, a soñar y a hacer dichos sueños realidad, siempre de la mano de Dios, haciendo su voluntad.
Durante nuestro noviazgo deseábamos conocer historias nuevas de esposos santos y se nos hizo un poco difícil lograrlo pues no encontramos mucho material relacionado con parejas más modernas y que no fueran de los primeros siglos de la era cristiana. Pero, por providencia divina descubrimos este libro en la Librería Paulinas Puerto Rico. Son 10 historias impactantes, reales e inspiradoras. Algunos de ellos no están canonizados, sin embargo, muestran un testimonio digno de conocer y compartir. Anhelamos que los inspiren tanto como a nosotros. #SeamosVirtuosos
Louis Martin y Zélie Guérin
Este matrimonio es muy conocido en la Iglesia. Esto se debe principalmente por ser los padres de una de las Santas más queridas por los católicos: Santa Teresita del Niño Jesús (también conocida como Santa Teresita de Lisieux). Además, son el primer matrimonio en ser canonizado juntos.
Nosotros hemos sido devotos de ellos y desde que conocimos su historia quedamos enamorados con su testimonio de entrega y amor. No les debe extrañar que le hayamos dedicado otros dos posts en nuestro blog en Seamos Virtuosos. El primero se relaciona a nuestra experiencia visitando la Cripta donde están enterrados, y el segundo, a la visita que hicimos a su casa en Lisieux, Francia (donde vivió Louis luego de la muerte de Zélie). Sería iluso pretender contar toda su historia en este post, pues hay mucha “tela para cortar”, pero les dejamos con unas pinceladas muy delicadas sobre su camino conyugal y espiritual, de la mano, claro está, de los autores del libro que mencionamos arriba.
Ambos son franceses.
Louis: (1823-1894) Relojero.
Zélie: (1831-1877) Bordadora de puntillas y encajes.
Noviazgo e inicios de matrimonio:
“Caracterizado por una fe viva, Louis y Zélie se dirigieron de la manera más natural a la vida consagrada. De temperamento activo y generoso, Zélie se encaminó hacia las hermanas de San Vicente de Paúl, que trabajaban en el Hospital de Alencon. Louis descubre en el convento del Grand Saint-Bernard el lugar ideal para meditar en soledad, donde su generosidad puede ejercitarse en las ayudas en la montaña a personas perdidas o heridas. Pero los dos son rechazados por un discernimiento de los respectivos superiores de estas comunidades. Bajo la influencia del entorno, y no sin amargura, pensando que no podían realizar su deseo de santidad en la vida religiosa, se dirigen hacia la vocación matrimonial. Más tarde, Zélie escribe: “¡Oh! No me arrepiento de haberme casado”. Esto hace pensar, y nos convence de que no se trataba de un último remedio”…
“Sobre un puente de la ciudad de Alencon, Zélie tiene una intuición espiritual por la que “reconoce” a su futuro marido. Louis la observa y piensa en el matrimonio que tendrá lugar tres meses más tarde. “Es una obligación de santidad”, piensan sin duda, y deciden vivir varios meses en continencia perfecta, hasta que interviene su confesor. Lejos de haber empezado con mal pie su vida conyugal, fue este un periodo de adaptación de su ideal de santidad para entregarse a una vida conyugal para Dios, santificada en el matrimonio. Zélie escribirá a su hija Pauline: “Desde que tuvimos a nuestros hijos, nuestras ideas han cambiado un poco; no vivimos más que para ellos, esta era toda nuestra felicidad, y nosotros la hemos encontrado sólo en ellos. […] Así, yo deseaba tener muchos hijos con el fin de educarles para el cielo”. Esto lo dice todo, e iluminará la educación religiosa de la familia Martin, construida fuertemente sobre este eje firme, siempre presente: es para el cielo.
Fecha de boda:
13 de julio de 1858
Matrimonio:
- Desde el día de su boda Dios fue presencia de amor en los sacramentos: “Durante la ceremonia, Louis ofreció a Zélie una medalla que representaba el encuentro de Tobías con Sara… Los hijos recogerán las confidencias de sus padres y tendrán en gran estima el matrimonio. Zélie escribe a Pauline, algunos meses antes de morir, con respecto a su marido: “Nuestros sentimientos iban siempre al unísono, y ha sido siempre para mí un consuelo y un apoyo”. Por su parte, Louis, al quedarse viudo (Zélie murió de cáncer), escribe a sus hijas: “El recuerdo de vuestra madre me acompaña constantemente”; “os confío a vuestra santa madre”.
- Tuvieron 9 hijos (4 de ellos murieron muy pequeños).
- La vida ordinaria del matrimonio Martin se convierte en la tierra de cultivo de la vida religiosa de sus hijos. A partir de las cartas de Zélie y Louis, que nos cuentan lo de cada día, y a través del testimonio de sus hijas, podemos ver esta transmisión familiar.
- Toda la vida de Louis y Zélie estará orientada a este objetivo a alcanzar: el cielo.
- La vida de ambos, dejando aparte su contexto histórico, no es muy diferente de la nuestra: es la vida de una familia numerosa que necesita una atención tanto educativa como económica, donde el trabajo tiene gran importancia pues se lleva a cabo bajo el techo familiar, en el que las enfermedades y lutos se repiten, las alegrías y las penas se entrelazan. Todos estos imprevistos de la vida, los reciben de la mano de Dios, al que quieren devolver amor por amor.
- La oración era el respiro de ambos dentro de su vida familiar. Iniciaban y culminaban su día con la oración… La oración litúrgica, a su vez, se reza en la iglesia, en la Misa y en las vísperas de domingo. Sin embargo, no debemos imaginar a la familia continuamente de rodillas; estos momentos marcan lo ordinario de lo cotidiano, en el cual los padres saben ofrecer a sus hijos las actividades de su edad…”.
- Cuando Zélie estaba viva y en los tiempos posteriores a su muerte, la familia asistía a Misa todos los días.
- Era una familia que le daba un gran puesto a la lectura.
- Hubo pruebas y dolores muy grandes: las sucesivas muertes de 4 hijos en menos de cinco años; además sufrieron en esa época la muerte del padre de Zélie y de un sobrino muy cercano a ellos. Vivieron estos acontecimientos con actitud de ofrecimiento, a pesar de su dolor, sabiendo que no poseían a sus hijos.
Datos curiosos:
- Fue el segundo matrimonio en ser beatificado y el primero en ser canonizado.
- Cuando se casaron Louis tenía 35 años y Zélie tenía 27. Tuvieron un noviazgo de solo 3 meses.
Palabras de Louis a Zélie:
Separados por negocios, Louis escribe a Zélie: “El tiempo se me hace largo, deseo estar cerca de ti”.
Palabras de Zélie sobre Louis:
“Soy siempre muy feliz con él, me hace la vida muy dulce. Es un hombre santo mi marido, deseo uno igual para todas las mujeres”…
Algunos meses antes de su muerte ella le escribía: “yo soy feliz contigo mi querido Louis”.
Nuestra experiencia al conocer la vida de Louis y Zélie
Como ya hemos mencionado al inicio de este post, ambos hemos sido devotos de este santo matrimonio. Verdaderamente su fe y su vida fue una ejemplar, al igual que la vida de todas las parejas presentadas en esta serie de #EspososVirtuosos. Nuestra experiencia va más allá de la sola lectura de su historia. Se entreteje en nuestra visita al hogar de la familia Martin-Guérin en Lisieux. Aunque allí no vivió Zélie, sí pudimos percibir un ambiente sereno, de mucha paz y con un clima propicio para criar a una familia y cultivar los valores cristianos. Ambos tuvieron un gran desprendimiento ante los eventos de la vida. Zélie, al morir con la esperanza de que su familia seguiría en las manos de Dios, y Louis al confiar a sus hijas al Señor en el camino de la vida religiosa. Además, nos admiramos ante la fortaleza y el abandono en Dios cuando tuvieron que experimentar el dolor de ver morir a sus hijos pequeños. Un aspecto que también nos interpela de su historia es la semejanza con el camino de discernimiento y descubrimiento vocacional que tuvieron antes de conocerse. Nosotros tuvimos la experiencia de realizar un camino similar, lo que nos dejó grandes enseñanzas y frutos para la que sería la vocación que Dios nos tenía preparada: el matrimonio. Confiamos en que ellos interceden por nosotros y por todos los matrimonios que se acogen a su intercesión con fe.
Entra aquí para ver la historia #1 – Raisa y Jacques Maritain
Entra aquí para ver la historia #2 – Luigi y María Beltrame Quattrocchi
Entra aquí para ver la historia #3 – Gianna Beretta Molla y Pietro Molla
Entra aquí para ver la historia #4 – Franz y Franziska Jagerstatter
Entra aquí para ver la historia #5 – Wiktoria y Józef Ulma
Entra aquí para ver la historia #6 – Giovanni Gheddo y Rosetta Franzi
Entra aquí para ver la historia #7 – Santos Louis Martin y Zélie Guérin
Entra aquí para ver la historia #8 – Beata Victoria Rasoamanarivo
Entra aquí para ver la historia #9 – Juan Yu Jung-Cheol y Lutgarda Yi Sun-I
Entra aquí para ver la historia #10 – María Santísima y José de Nazaret
PARA LEER MÁS VER PÁGINAS 123-153 DEL LIBRO ESPOSOS Y SANTOS: DIEZ CAMINOS DE SANTIDAD CONYUGAL (ESCRITO POR LUDMILA Y STANISLAW GRYGIEL).